

La llegada del papa León XIV encuentra a Uruguay en una singular encrucijada, un Estado orgullosamente laico, una sociedad cada vez más secularizada y una comunidad católica fervorosa.
Una visita que trasciende lo religioso y abre una reflexión sobre la fe, la convivencia y los desafíos del mundo contemporáneo.
EL URUGUAY LAICO
Uruguay es un país que separó tempranamente la Iglesia del Estado, hizo de la laicidad una conquista institucional y, sin embargo, conserva una profunda tradición católica en buena parte de su historia y su tejido social.
La Plaza Independencia, el encuentro con el presidente Yamandú Orsi y las actividades multitudinarias previstas en el Estadio Centenario, Florida y Paysandú le darán a la visita una dimensión que trasciende lo estrictamente religioso. Para los creyentes será una celebración espiritual; para las instituciones, una recepción protocolar; para el resto de la sociedad, una oportunidad de observar de cerca a una de las figuras más influyentes del mundo contemporáneo.
Pero acaso lo más significativo no esté en los honores ni en la convocatoria, sino en el mensaje que pueda dejar. La recorrida por Casavalle y el contacto con realidades vulnerables colocan sobre la mesa asuntos que ninguna sociedad puede resolver solamente con discursos, la pobreza, la exclusión, la soledad y la pérdida de horizontes colectivos.

