



Se cuentan tantas cosas, tantos chismes, dimes y diretes que uno sabe si creerles o no, pero investigaciones recientes nos dan un panorama bastante claro, de aquellas cosas…
-Dicen que a Homero no le gustaba el de la muestra, prefería jugar al truco ciego.
– Arquiloco era un arquero impredecible, atajaba según el día.
– Aquel poeta griego era medio huraño, en realidad le gustaba andar más bien Solón.
– Aquella otra, cuando se veía en aprietos, se preguntaba, ¿cómo Safo?
– El que siempre andaba detrás de las majadas era Esquilo.
– Las mujeres ya no le toleraban más su fogosidad. A cada rato le decían, ¡ay!, no me Sófocles…
– El que no era barrigón, pero, que todo el mundo lo reconocía cuando iba, era al historiador Sículo.
– El que siempre quiso estudiar de ginecólogo fue Partenio.
– El más maleducado de aquella época era Eructito de Macedonia.
– El que daba manija a todo el mundo era Filostrato.
– Y al que no le duraba la ropa limpia era al bizantino Suda.
– Un dormilón de aquellos resultó ser Juan Ztzetzés.
– A quien le gustaba las mujeres de senos grande era a Lactancio.
– Y el que no tenía cuidado cuando iba al baño era Tolomeo.
– Y quien fumaba como un descocido era Pitágoras.
– Un gran manguero fue Euripides.
– Quien nunca tenía plata era Nicanor.
– El más autoritario de la barra era Tiranión.
KAMANOSKIS (TRADUCIDO AL ESPAÑOL: CAMACA)

