

Por Carlos María Cattani (Camaca).-
Hay veces que no se necesita ser rimbombante, soltar palabras que pasan de la sonoridad al silencio, como en un cementerio de frases, de homenajes que empujan más al olvido que a los recuerdos. Hay veces que en pocas líneas se puede alcanzar la intensidad de la comunicación, el sentimiento, de poeta a poeta, como este aporte que hoy ponemos a consideración de los lectores.
RECORTE
Como empedernidos acumuladores de recortes de diarios, de pronto, revolviendo cajones nos encontramos con este escrito de hace tanto tiempo. Como dentro de poco, el 17 de agosto, para ser más exactos, se cumplirán 17 años (hoy en el 2026, seerán 22) de la muerte de Marosa Di Giorgio no adelantamos a ese tributo que la cultura nacional, le realizará, una vez más, con estos apuntes, surgidos en su momento a estímulo de un poema que nos envío Fabio Guerra sobre, la Dama de los jardines y huertos, y de las tacitas a la hora del té….
Hoy es el turno de Fabio Guerra, quien nos aporta un breve e intenso poema dedicado a Marosa..
Fabio Guerra es un periodista, escritor y actor de teatro, salteño, que ha obtenido varios premios literarios en certámenes de primerísimo nivel en Montevideo. Para conocerlo un poco más, le damos la palabra al propio Fabio que se presenta así:
“Nací en Salto el 12 de febrero de 1963. Publiqué dos poemarios: Soliloquio del escudero y Loco en su tinta. También escribí la biografía de un maestro del teatro uruguayo, titulada Atahualpa del Cioppo, un hombre para pensar, que publicó el Festival de Teatro de Cádiz, en 2004. Trabajo como periodista cultural (en Brecha). Estos poemas los hice el día que Malí, una amiga, me preguntó, por teléfono, por qué no escribía poesía para niños. Colgué con ella y los hice”, nos dice Fabio, y nosotros agregamos, se refiere a “Mirá Vos”, libro de literatura infantil ganador del Premio Nacional en 2013 y que fuera ilustrado por Alfredo Soderguit).
Ahora les presentamos el poema que hace muchisimos años nos envió, dedicado a Marosa…
SIETE LÍNEAS POR MAROSA
Vela por nosotros
Cuando abrió la huerta estábamos distraídos. Ocupados en la nimiedad de empujar, o resistir.
Niña de ojos exánimes, hizo el círculo de zapallos, mandarinas, calas y minotauro de maíz. Ella al centro. Y comenzó.
A cada uno papel, y escamas. Copulen, yo vigilo.
Luego, cola de novia punzó, entró a la madrugada de puntillas. No fuera a sobresaltarse el Salto que podría soñarla.
– Fabio Guerra –

