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Varela Minutti, ángel o demonio?

 

 

 

Luego que se presentara la Comisión de Contralor del fideicomiso designada, de acuerdo a su potestad, por el intendente de Salto, Carlos Albisu, se desató una tormenta en torno a su integración. En particular, por designar por la oposición al edil independiente Eduardo Varela Minutti. La situación de Varela Minutti es un dilema de la política uruguaya, la tensión entre la disciplina partidaria y la conciencia e independencia individual del legislador/edil.

No existe una respuesta de «pecador o inocente» en términos absolutos, sino dos lecturas enfrentadas según el prisma político desde el que se evalúe.

LA POSTURA QUE LO SEÑALA “PECADOR” (O DEMONIO)

Quienes critican severamente a Varela Minutti —principalmente la estructura orgánica del Frente Amplio y sus excompañeros de bancada— basan sus reproches en los siguientes argumentos:

En la tradición política uruguaya, las decisiones de bancada sobre temas estratégicos (como endeudamientos a largo plazo) se adoptan orgánicamente. Al votar a favor del fideicomiso desoyendo la línea fijada por la Mesa Política, la dirigencia entendió que violó el mandato democrático de la fuerza por la cual fue electo.

Para el Frente Amplio, aceptar el lugar de contralor en la comisión ofrecido por el Intendente resulta contradictorio. Sostienen que ese cupo no le pertenece a él a título personal, sino a la representación mayoritaria de la oposición organizada. Al asumir la responsabilidad, se considera que «valida» la jugada del Ejecutivo de puentear a la bancada opositora mayoritaria.

LA POSTURA QUE LO RESPALDA COMO “INOCENTE”

Por otro lado, tanto el propio Varela Minutti como sus defensores y sectores que respaldaron la aprobación del instrumento argumentan.

El edil en cuestión manifestó que priorizó las necesidades y las obras para la comunidad de Salto por encima de las directivas partidarias. Desde este punto de vista, votar un fideicomiso clave no fue una traición, sino un acto de responsabilidad institucional para no paralizar la gestión ni privar al departamento de recursos.

Constitucionalmente, los ediles ejercen su representación ciudadana con autonomía de criterio. Tras romper o desvincularse orgánicamente del partido, el edil mantuvo su banca en la Junta Departamental, donde jurídicamente ocupa un lugar de oposición.

Desde esta perspectiva, en lugar de «dar un paso al costado», asumir el contralor garantiza que un edil que no pertenece al oficialismo esté fiscalizando el destino de los 60 millones de dólares, ejerciendo de manera concreta la función fiscalizadora para la que fue electo.

DEBIÓ DE DAR UN PASO AL COSTADO O HIZO BIEN EN ACEPTAR?

La evaluación de si «hizo bien» o si «debió dar un paso al costado» depende enteramente del criterio normativo vs. pragmático:

Si daba un paso al costado, habría priorizado descomprimir la tensión política con la dirigencia de su partido de origen y evitado ser acusado de validar la estrategia del Intendente. Sin embargo, hubiese dejado vacante el único lugar de seguimiento asignado a un edil no oficialista.

Al aceptar la propuesta  asumió un costo político elevado (aislamiento y expulsión/renuncia de su fuerza política originaria), pero a la vez ejerce de forma directa la labor de fiscalización de los fondos públicos desde el terreno institucional.

En definitiva, Varela Minutti quedó situado en el medio de una disputa clásica, para la estructura política de su ex partido es un edil que actuó por fuera de la ética de bancada, mientras que para sus defensores y el Ejecutivo departamental es un actor que antepuso el desarrollo local y el deber de contralor por encima de los alineamientos partidarios.

ARÓN VIERA

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