

«El programa impulsado por el Cenur Litoral Norte de la Universidad de la República, junto al INAE y los grupos teatrales de Salto, representa mucho más que la entrega de entradas gratuitas. Es una apuesta a construir una ciudadanía cultural, fortalecer el teatro independiente y acercar a miles de jóvenes a una experiencia artística que también enseña a pensar», dijo un viejo docente del teatro nuestro, que quiso sumar su opinión…
La propuesta, que permitirá a estudiantes universitarios asistir gratuitamente a seis obras teatrales interpretadas por los elencos salteños La Galera, Le Varieté, Kalkañal y Sintapujos, constituye una de esas políticas culturales silenciosas que, con el tiempo, pueden producir transformaciones profundas.
Durante años se ha dicho que el desafío del teatro contemporáneo no pasa solamente por producir buenas obras. También consiste en formar espectadores. Ningún escenario vive únicamente del talento de quienes actúan sobre él. El teatro existe cuando alguien, desde una butaca, acepta el pacto de emocionarse, reflexionar, reír o cuestionar la realidad.
En ese sentido, abrir las puertas del teatro a más de cinco mil estudiantes universitarios significa mucho más que facilitar el acceso a un espectáculo. Es ofrecerles la posibilidad de descubrir un lenguaje artístico distinto al de las pantallas, las redes sociales o la inmediatez digital. El teatro obliga a detenerse, escuchar, interpretar silencios y convivir durante un par de horas con historias que hablan, en definitiva, de nosotros mismos.
También es una excelente noticia para los grupos teatrales de Salto. Cada nueva función con una sala llena representa un reconocimiento al enorme esfuerzo que realizan actores, directores, técnicos y dramaturgos que, muchas veces, sostienen la actividad con una pasión que supera ampliamente las posibilidades económicas del teatro independiente.
Si parte de esos estudiantes regresa luego por iniciativa propia, recomienda una obra, se convierte en espectador habitual o incluso descubre una vocación artística, el programa habrá cumplido un objetivo mucho mayor que el previsto inicialmente.
Existe, además, otro aspecto igualmente valioso, nada menos que la creación de una comunidad cultural. La posibilidad de conocer distintas salas, dialogar con los artistas, participar en encuentros y compartir experiencias convierte al teatro en un espacio de convivencia, donde la cultura deja de ser un consumo individual para transformarse en una experiencia colectiva.
El filósofo español José Ortega y Gasset sostenía que una sociedad se define tanto por las ideas que produce como por las emociones que comparte. El teatro, desde hace más de dos mil años, sigue siendo uno de los lugares privilegiados donde una comunidad se mira a sí misma.
A MODO DE BRINDIS
Por eso, «Tocó Teatro» merece ser celebrado. Porque no solamente incentiva la actividad de los grupos teatrales locales. También apuesta por algo mucho más difícil y duradero, la de formar públicos, despertar curiosidades y recordar que una ciudad con espectadores es, casi siempre, una ciudad que dialoga mejor consigo misma.
Ojalá esta experiencia sea apenas el primer acto de una política cultural sostenida en el tiempo. Porque las obras terminan cuando cae el telón, pero los buenos espectadores permanecen para toda la vida.
Pueden venir ciclos de distintas escuelas de danza, de cantantes y grupos, de cine, que viene en crecimiento, de exposiciones de pintura, el sello de la Universidad puede ser el tanta veces buscado respaldo que los artistas salteños han requerido a lo largo del tiempo. Sea.

