



Hace un tiempo publicamos parte de la historia del PDC (Partido Demócrata Cristiano, del Uruguay. En la primera parte hablamos de sus días de gloria a fines de los años sesenta, comienzo de los setenta. Fue un partido fundacional del Frente Amplio, y el primer disputado por la coalición de izquierda en Salto fue de sus filas, Carlos Texeira Varese.
ARRANCAMOS CON LA SEGUNDA PARTE
Ya en el ocaso de la dictadura, el hito del Río de la Libertad en 1983, la figuras de los veteranos del PDC volvieron a convocar a la ciudadanía en Salto. Participaron activamente en las movilizaciones por la liberación de los presos políticos y en la reorganización del Frente Amplio hacia las elecciones de 1984.
La re apertura democrática en 1984 marcó el reencuentro de la ciudadanía salteña con las urnas, pero en un contexto de profundas distorsiones institucionales marcadas por el Pacto del Club Naval y la proscripción de Líber Seregni y del propio lema Frente Amplio.
EL ROL DEL PDC, LA LISTA DEL FA, SIN EL FA
Ante la prohibición del régimen de usar la denominación «Frente Amplio», el Partido Demócrata Cristiano volvió a cumplir un rol histórico decisivo. Al estar habilitado como partido legal, prestó su lema (Partido Demócrata Cristiano – Lista 808) para que toda la coalición de izquierdas pudiera competir.
En el departamento, organizar la campaña de 1984 implicó articular a militantes históricos del PDC, comunistas, socialistas e independientes, a los que salían de la cárcel, volvían del exilio o del ostracismo interno. Los comités de base volvieron a abrir sus puertas en los barrios salteños bajo la insignia democratacristiana.
LA CAMPAÑA DE 1984 EN EL DEPARTAMENTO
En Salto, el PDC y el Frente Amplio presentaron listas a la Cámara de Diputados encabezadas por figuras representativas de la resistencia local. Se dio un fenómeno de intensa movilización juvenil, con actos multitudinarios en el centro de la ciudad y caravanas que cruzaban los barrios tradicionales.
La imposibilidad de votar con el nombre de Frente Amplio ni con la imagen de Seregni obligó a una campaña de docencia electoral masiva en Salto para explicarle a los votantes que la papeleta de la Democracia Cristiana era, en los hechos, la boleta de la izquierda unida.
Aunque en Salto la contienda departamental fue ganada por el Partido Colorado (que llevó a Eduardo Malaquina a la intendencia en el inicio de su ciclo político), la votación del PDC/FA consolidó un piso electoral firme en el departamento y recuperó la representación en la Junta Departamental.
Paradójicamente, el triunfo de la transición institucional de 1984 dio paso a una reconfiguración interna. Hacia las elecciones de 1989, las diferencias estratégicas provocaron la ruptura del Frente Amplio y la salida temporal del PDC junto al sector de Hugo Batalla, lo que fragmentó la base histórica que Texeira Varese y los fundadores habían construido en Salto en 1971.
LOS NUEVOS NOMBRES..
Esa bisagra entre finales de los años 80 y la década de 1990 estuvo marcada por la renovación generacional dentro del PDC salteño, donde Carlos Díaz Cattani y Ramón Fonticiella emergieron como las dos caras más dinámicas y comunicativamente potentes del espacio socialcristiano en Salto.Ellos dos y otros jóvenes estuvieron militando en la primera campaña de 1971, pero, la real oportunidad de trascender les llegó en 1984 y en 1989. Ambos compartían un rasgo distintivo muy salteño, venían del periodismo y de los medios de comunicación locales (especialmente de la radio, Fonticiella, de la prensa escrita, Díaz Cattani), lo que les daba una cercanía popular y un manejo del lenguaje directo que no tenían los viejos cuadros del partido.
CARLOS DÍAZ CATTANI
(La vocación de servicio y el perfil humano):
El comunicador del barrio, «Carlitos» Díaz construyó su liderazgo desde una impronta profundamente humanista, popular y solidaria, muy ligada a los problemas de la gente común, los barrios y los medios de difusión.
En los momentos donde el PDC tuvo que rehacerse tras la dictadura y enfrentar las turbulencias de la ruptura de 1989, Díaz Cattani fue una de las referencias morales y políticas que sostuvo la bandera del partido en la ciudad, desempeñando roles de representación y manteniendo siempre un perfil bajo, siendo muy respetado en todos los ámbitos políticos del departamento.
RAMÓN FONTICIELLA DE ABREU
(De la Junta Departamental a la Intendencia):
Periodista y maestro de profesión, Fonticiella irrumpió con fuerza en la escena política salteña en 1984, y en 1989, resultando electo como Edil en la Junta Departamental por el PDC. En un periodo de mucha fragmentación, su capacidad de oratoria y fiscalizadora, lo convirtió en una de las voces opositoras más potente contra la gestión comunal.
Tras la aventura del Nuevo Espacio de 1989, el regreso en pleno del PDC al Frente Amplio, Fonticiella contribuyó a la recuperación de la izquierda salteña. En 1999 fue electo Diputado por Salto, alcanzando la cúspide en 2005 al transformarse en el primer Intendente del Frente Amplio en la historia del departamento.
LA VICTORIA HISTÓRICA DE 2005
En mayo de 2005, en sintonía con la asunción de Tabaré Vázquez a nivel nacional, la victoria de Fonticiella quebró la hegemonía histórica de las colectividades tradicionales (Partido Colorado y Partido Nacional) que se alternaban el gobierno departamental desde la fundación del país.
Fonticiella capitalizó la tracción nacional del FA, pero apoyado fuertemente en su arraigo como comunicador y en una propuesta de impronta humanista, ordenada en lo fiscal y enfocada en la descentralización de los barrios populares y del interior del departamento (Villa Constitución, Belén, Mataojo).
Ese gobierno representó la cima política de la matriz socialcristiana fundadora en Salto, con cuadros técnicos y políticos provenientes de la Lista 808 y de los sectores progresistas de clase media y profesional.
EL QUIEBRE DE 2010 Y EL SURGIMIENTO DE LAS NUEVAS HEGEMONÍAS
La derrota de Fonticiella en las elecciones departamentales de 2010 frente al colorado Germán Coutinho (Vamos Salto, Vamos Uruguay) desencadenó un acelerado recambio de liderazgos dentro de la izquierda salteña.
Tras 2010, la estructura tradicional del PDC y del ala moderada sufrió un desgaste acentuado. La falta de recambio de cuadros intermedios y el envejecimiento de su dirigencia histórica iniciaron el vaciamiento que derivó en la situación actual.
Ante el repliegue del fonticiellismo, emergió la figura del abogado Andrés Lima, cuyo liderazgo —de corte fuertemente territorial, populista, barrial y pragmático— logró desplazar a los viejos sectores fundacionales. Lima recuperó la Intendencia para el FA en 2015 y la revalidó en 2020.
Este nuevo fenómeno barrió con los viejos equilibrios, los comités tradicionales y las agrupaciones vinculadas al antiguo PDC se fueron desmantelando, y gran parte de su dirigencia de base terminó sumándose a las listas de Lima o migrando hacia otros sectores.
Ese recorrido muestra cómo la semilla plantada en 1971 por Texeira Varese y continuada por la generación de Díaz Cattani y Fonticiella logró el objetivo histórico de gobernar Salto, para luego dar paso a una izquierda departamental con códigos y estilos de construcción muy diferentes a los del Partido Demócrata Cristiano original.
ANDRÉS LIMA PROSERPIO
La irrupción de Andrés Lima, acompañado en sus inicios por referentes de militancia social como Lito Mutti y consolidados luego por la figura de su hermano Álvaro Lima, marca lo que puede definirse como la «tercera etapa» o la etapa contemporánea de la izquierda en Salto. Esta tercera corriente transformó de forma radical la estructura, el lenguaje y la metodología de hacer política en el departamento.
EL NACIMIENTO DEL “LIMISMO”
Abogado de profesión, Andrés Lima comenzó a ganar visibilidad a finales de la década del 2000. A diferencia de la tradición del PDC o del ala seregnista —que basaba su construcción en cuadros técnicos, la retórica parlamentaria y el debate de ideas—, Lima estructuró un proyecto enfocado al 100% en el territorio, el mano a mano barrial y la resolución inmediata de demandas locales.
En el armado inicial de esa propuesta fue clave el sostén de militantes históricos como Lito Mutti, Estevez, y otros veteranos de la izquierda de base salteña. Mutti representó ese puente entre la vieja guardia combativa, de fuerte arraigo comunitario, y la nueva camada de dirigentes jóvenes. Su figura le dio al incipiente movimiento de Lima el «sello de autenticidad» frenteamplista, legitimando a un liderazgo emergente que para los sectores tradicionales del FA resultaba demasiado heterodoxo o pragmático, creando discrepancia por su forma de actuar y de prometer.
EL QUIEBRE CON RAMÓN
Fue en el 2009, cuando Andrñes Lima no aceptó ir como segundo a la diputación, detrás de Alejandro Domostoj, por ese entonces el niño mimado de Fonticiella. Lima se presentó con la lista 888 y fue electo diputado en 2009 y alcanzando la Intendencia de Salto en 2015, lugar que revalidó en 2020.
LA CONSOLIDACIÓN FAMILIAR Y POLÍTICA, ALVARO LIMA
Con la consolidación de Andrés Lima en el gobierno departamental, su hermano Álvaro Lima pasó a cumplir un rol central como el articulador político del espacio y la cara visible del grupo a nivel nacional.
En las elecciones de 2019, Álvaro Lima fue electo Diputado por Salto, garantizando la presencia directa del «limismo» en el Parlamento y sirviendo de nexo entre las necesidades de la Intendencia salteña y la bancada nacional del Frente Amplio.
Con el paso de los años, la dupla de los hermanos Lima buscó trascender las fronteras del departamento mediante agrupaciones de alcance nacional (como la plataforma Democracia Avanzada o Encuentro Federal Artiguista), posicionando a Andrés Lima incluso como precandidato presidencial en las internas del Frente Amplio en 2024.
CON EL LIDERAZGO DE ANDRÉS LIMA EN EL FA LOCAL
Se pasó de un modelo ideológico y deliberativo (el socialcristianismo clásico) a una maquinaria electoral hipereficaz, de fuerte impronta populista y de cercanía barrial, que prioriza la presencia diaria en los barrios populares de la capital departamental o la periferia salteña del cinturón de chacras por encima de la adscripción a un sector nacional determinado.
EL PDC YA NO ES LO QUE ERA, EL LIMISMO TRAS LA DERROTA DE 2025, Y EL RECUERDO DE UN GRANDE, CACHO PORTUGAU
Puede ser una mezcolanza para el lector, pero el ciclo electoral 2024/25, llevó al ocaso al Partido Demócrata Cristiano, en todo el Uruguay, y en Salto donde sus principales figuras se fragmentaron en diferentes grupos del FA, se quedó con el local central y algunos pocos seguidores.
Por primera vez el limismo, sin ser candidato su líder Andrés, perdió una elección, no logró su objetivo y fue derrotado ampliamente por Carlos Albisu y la CORE.
Se viene un tiempo nuevo para el Frente Amplio en Salto donde, por ejemplo, Andrés Lima deberá ratificar si sigue contando con la amplia mayoría de sus agrupaciones, si surge algún competidor o si vuelve por su fuero a reconquistar el sillón municipal.
No es momento de futurología, pero, el FA deberá resolver sobre que senda seguir.
Finalmente, y no menos importante, a toda la historia contada, hay una figura del histórico PDC en Salto que estuvo desde el comienzo, como militante político, sindicalista, cooperativista y como participante en actividades sociales de la iglesia local, nos referimos al poeta y filósofo de la vida, Juan José Portugau, “Cacho”. No fue su obsesión acceder a cargos públicos, pero si fue un reconocido militante de base. En su recuerdo, va el reconocimiento a tantos militantes que forjaron la historia de un partido que contribuyó grandemente a la democracia de nuestro país…
ARÓN VIERA

