



El fotógrafo y artista salteño expone desde el 6 de octubre en los salones del Palacio Legislativo una muestra que anticipa un libro bilingüe sobre las semejanzas culturales y humanas entre ambos países. El proyecto prevé un segundo viaje a China en marzo y abril de 2027, con el objetivo de completar una obra que busca acercar dos realidades a través de la fotografía.
DOS PAÍSES, UNA MISMA CONDICIÓN HUMANA
La fotografía puede tender puentes allí donde las distancias geográficas, los idiomas y las diferencias culturales parecen dibujar fronteras. Esa es la premisa que atraviesa la exposición de Marcelo Cattani, fotógrafo y artista de Salto, que presenta su trabajo en los salones del Parlamento uruguayo.
La muestra constituye un adelanto de un proyecto mayor, la publicación de un libro titulado China-Uruguay, en ambos idiomas, que reunirá fotografías del artista y textos de la antropóloga Patricia Martínez. La obra contará con prólogos de la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, y del embajador de China en Uruguay, y aspira a convertirse también en una herramienta educativa para escolares y liceales.
Cattani destacó el respaldo recibido para concretar la exposición en el Palacio Legislativo, así como el apoyo al artista del interior. En ese sentido, valoró el impulso de Carolina Cosse y el trabajo de Wilder Leal, subrayando la importancia del arte como instrumento de intercambio y conocimiento entre dos países.
EL CONTRAPUNTO DE LAS SEMEJANZAS
El núcleo conceptual de la propuesta está en las coincidencias que pueden descubrirse entre sociedades aparentemente distantes. Cattani explica que sus fotografías ponen en diálogo escenas de la vida cotidiana, una mujer La china» vinculada a las tradiciones gauchescas y otra, mujer china, de China, trabajando con mariscos; un hombre chino fumando y un paisano uruguayo con su chala; grupos de personas que caminan, trabajan o comparten gestos reconocibles en cualquiera de las dos partes del mundo.
No se trata de borrar las diferencias, sino de observarlas sin perder de vista aquello que nos aproxima. En palabras del artista, pese a las distancias idiomáticas, culturales y nacionales, «el hombre esencialmente es el mismo en todo el planeta».
La fotografía funciona así como un lenguaje que no necesita traducción completa. Un gesto, una costumbre o una escena cotidiana pueden revelar una familiaridad inesperada. Bajo esa mirada, el intercambio cultural deja de ser una abstracción diplomática y adquiere rostros, paisajes y experiencias concretas.
EL SEGUNDO VIAJE
Cattani confirmó que regresará a China en marzo y abril de 2027 para avanzar en la culminación de la iniciativa. La nueva visita permitirá completar el trabajo fotográfico y consolidar el libro, concebido como un testimonio visual y cultural de las conexiones entre ambos pueblos.
El artista también destacó la importancia de exponer en el Parlamento, al que definió como la casa de la democracia, y sostuvo que el arte debe conservar su autonomía frente a las disputas políticas. En esa línea, valoró el apoyo de los tres diputados y del intendente de Salto, Carlos Albisu, cuya carta fue leída durante la inauguración, ya que no pudo asistir personalmente al acto.
EL ARTE COMO TERRITORIO DE ENCUENTRO
La propuesta de Marcelo Cattani trasciende la exhibición de fotografías. Aspira a construir una mirada sobre las semejanzas que sobreviven a las fronteras y a demostrar que la cultura puede abrir espacios de entendimiento allí donde la política, la geografía y la historia establecen diferencias.
Si el libro logra trasladar esa experiencia a las aulas, la muestra habrá cumplido una función que excede lo estético, enseñar a mirar al otro sin reducirlo a su distancia. Porque, en ocasiones, para descubrir cuánto nos separa el mundo, primero es necesario reconocer todo aquello que compartimos bajo el mismo cielo.
CAMACA

