


Cabildo Abierto anunció que votará la Rendición de Cuentas y le garantiza al gobierno de Yamandú Orsi los votos necesarios para su aprobación. El acuerdo no convierte al partido de Guido Manini Ríos en socio del Frente Amplio, pero sí devuelve a los cabildantes un protagonismo parlamentario que habían perdido desde su salida de la coalición de gobierno.
El gobierno del FA necesitaba esos votos y Cabildo Abierto decidió proporcionarlos después de obtener respuestas favorables a varios de los planteos que había formulado ante el Poder Ejecutivo. El resultado inmediato es conocido, la Rendición de Cuentas queda encaminada hacia su aprobación.
EL PODER DE LOS PARTIDOS PEQUEÑOS
La política parlamentaria tiene una curiosa manera de medir el poder. No siempre quien tiene más bancas es quien dispone de mayor capacidad de negociación. En determinadas circunstancias, los partidos pequeños pueden convertirse en protagonistas cuando sus votos resultan imprescindibles. Eso es precisamente lo que ocurre ahora con Cabildo Abierto.
Después de haber integrado la coalición que llevó a Luis Lacalle Pou a la Presidencia, el partido de Manini Ríos quedó en una posición política mucho más incómoda. Su pérdida de peso electoral y su salida del gobierno lo alejaron del centro de las decisiones.
Ahora aparece nuevamente en escena.
Y lo hace desde un lugar particularmente interesante, no necesita formar parte del gobierno para tener incidencia sobre algunas de sus decisiones.
Los seis planteos llevados al presidente Orsi muestran, además, que Cabildo Abierto intentó transformar sus votos en una agenda concreta: infancia, reducción del gasto estatal, rehabilitación penitenciaria, cannabis, vivienda y Fuerzas Armadas.
No obtuvo todo lo que pidió. Pero consiguió respuestas suficientes para justificar políticamente su respaldo.
EL ACUERDO NO SIGNIFICA UNA ALIANZA
Conviene, sin embargo, no apresurarse. El voto favorable a la Rendición de Cuentas no convierte automáticamente a Cabildo Abierto en aliado parlamentario del Frente Amplio.
Hay una diferencia importante entre votar juntos una ley y construir una asociación política permanente.
Cabildo conserva su identidad, su discurso y sus diferencias ideológicas con el gobierno. De hecho, varios de sus planteos están ubicados bastante lejos de la sensibilidad tradicional del Frente Amplio. Pero la política también se construye sobre intereses concretos.
Si un partido descubre que puede negociar determinadas políticas desde una posición independiente, probablemente vuelva a intentarlo.
Y si el gobierno descubre que puede encontrar en Cabildo Abierto una vía para alcanzar mayorías parlamentarias, también tendrá incentivos para conversar. Ahí comienza la verdadera historia.
LAS FUERZAS ARMADAS, UNA SEÑAL POLÍTICA PARTICULARMENTE FUERTE
Entre los acuerdos alcanzados hay uno que tiene una carga política especial, el retiro de los artículos referidos a la reasignación de partidas del rubro funcionamiento de las Fuerzas Armadas.
Cabildo había colocado este asunto entre sus prioridades y consiguió que el Ejecutivo cediera.
Además, según Manini Ríos, quedó planteado un aumento salarial para el personal subalterno de las Fuerzas Armadas en la próxima Rendición de Cuentas.
Para Cabildo Abierto, esto tiene un valor político evidente. Las Fuerzas Armadas constituyen uno de los asuntos centrales de su identidad partidaria y una de las áreas donde pretende diferenciarse del resto del sistema político. Por eso, más que un detalle presupuestal, el acuerdo puede ser leído como una señal hacia su electorado y hacia el propio sistema político.
TAMBIEN APARECE LA VIVIENDA
Otro de los puntos acordados refiere a las cooperativas de vivienda y a la posibilidad de utilizar determinados recursos recuperados a través de la Agencia Nacional de Vivienda para acelerar procesos de escrituración e inicio de obras.
Aquí Cabildo busca mostrar otra faceta, la de un partido que no solamente plantea cuestiones vinculadas a seguridad o defensa, sino que también pretende intervenir en asuntos sociales concretos.
La rehabilitación de personas privadas de libertad y la infraestructura para que puedan trabajar durante su reclusión constituyen otro ejemplo de esa estrategia.
Es decir, el partido intenta transformar su presencia parlamentaria en resultados visibles.
UN SOCIO EVENTUAL DEL GOBIERNO?
La pregunta que queda flotando es inevitable: ¿estamos frente a un acuerdo puntual o al comienzo de una nueva etapa de negociación entre Cabildo Abierto y el gobierno de Orsi?
Todavía es demasiado pronto para responder.
El Frente Amplio no necesita necesariamente construir una alianza estable con Cabildo. Y Cabildo tampoco parece dispuesto a convertirse en una fuerza subordinada al oficialismo.
Pero pueden aparecer coincidencias puntuales.
La política uruguaya conoce muy bien ese mecanismo, acuerdos circunstanciales, negociaciones tema por tema y partidos que, sin integrar una coalición, terminan siendo decisivos para determinadas leyes. Cabildo podría transitar precisamente por ese camino.
El error de haberlo dado por muerto Hay otro aspecto político que no debería pasar inadvertido.
Durante buena parte del último tramo de la administración anterior, Cabildo Abierto fue perdiendo centralidad dentro de la coalición. Sus desencuentros con los socios de gobierno, sus diferencias con el Partido Nacional y el Partido Colorado y su posterior alejamiento fueron debilitando su capacidad de incidencia. Sin embargo, la política tiene memoria corta.
Hoy, aquel partido que parecía condenado a ocupar un lugar secundario vuelve a tener algo que todos los gobiernos necesitan, votos para aprobar leyes.
Y cuando esos votos son imprescindibles, la dimensión política de una fuerza no se mide solamente por la cantidad de bancas que posee. Se mide por cuánto necesita el resto de ella. Cabildo vuelve a gravitar
El episodio de la Rendición de Cuentas deja una conclusión bastante clara Cabildo Abierto recuperó protagonismo.
Quizás no haya recuperado el peso electoral que tuvo en 2019. Quizás tampoco vuelva a integrar una coalición de gobierno. Pero acaba de demostrar que conserva una herramienta fundamental, capacidad de negociación.
Los próximos meses permitirán saber si este fue simplemente un acuerdo puntual o el comienzo de una nueva relación parlamentaria.
Si se repiten las negociaciones, si aparecen nuevos acuerdos y si el gobierno comienza a mirar sistemáticamente hacia los votos de Manini Ríos cada vez que necesite construir mayorías, entonces estaremos ante algo más profundo.
Cabildo podría convertirse en una suerte de bisagra parlamentaria, una fuerza independiente capaz de inclinar la balanza hacia uno u otro lado según el asunto en discusión.

