

Que comience el mundial
que arranque la Bielsoneta
y dejemos por un mes
de hablar de la camioneta.
Famoso picos nacionales
del periodismo vernáculo
los han justificado al tipo
el pulpo perdió un tentaculo.
Unos dicen que no sabía
hasta su declaración jurada
pero él se tiraba de cabeza
ante cualquier rebajada.
Politlogos lo defienden
es ingenuo y no farsante
es de los tipos rebuenos
lo conozco desde ante
La Lucia me lo trató
de actuar como un vecino
de torpe, puro y bobón
pero para nada ladino.
Y mientras rueda la historia
entre la duda y la grieta,
cada entrevista termina
preguntando la camioneta.
Los voceros se hacen cruces
y ensayan nueva pirueta,
pero vuelve como un búmeran
el asunto camioneta.
Dicen que fue un descuido,
una pequeña macaneta,
mas el pueblo hace memoria
y no olvida la libreta.
Hay expertos en blindajes
de palabra y de carpeta,
que convierten un tropiezo
en medalla de poeta.
En boliches y almacenes,
mate, truco y chusmeta,
siempre aparece un paisano:
«¿y qué pasó con la camioneta?»
La oposición se relame
viendo crecer la historieta,
y el oficialismo transpira
cada vez que alguien la aprieta.
Capaz que llega la final,
Uruguay grita y festeja,
pero al volver de la copa
nos espera la camioneta.
Porque hay temas que en la patria
tienen alma de cometa,
se alejan por unos días
y vuelven en camioneta.
Que comience ya el Mundial,
que ruja fuerte la tribuna,
a ver si por treinta días
descansa la camionuna.
YO-GUN -TOY

