InicioCamaca HeraldTe lo juro es una "fakeñu" de verdad, no te miento

Te lo juro es una «fakeñu» de verdad, no te miento

Mire, yo no le voy a estar mintiendo, pero la conozco desde chiquita, ella se hizo de abajo, eso si, le reconozco desde los tiempos de la Gallup, ella lo seguia mucho. Eran otros tiempos, otras formas, pero se cocian las papas de la misma manera.

Ella era media gordita, siempre sonriendo y con un convencimiento en sus palabras que te daba vuelta como a una media.

Un día se puso una empresa, y dijo que iba a salir hacer encuestas, primero, de todo tipo, y andaba bien la cosa, porque los carniceros querían conocer cuál era el corte que mas le gustaba a los clientes, no el que mas se vendía, porque se vendía menudencias, carnes inferiores, chorizos guerreros, tripas, de medio y de cuarto kilo, como para la olla del mediodía o la del día entero.

Los panaderos querían también saber que cosas les gustaba a la clientela, no la que compraba, porque si el pan oreado era más barato fija que se lo llevaban.

Lo mismo pasaba con el verdulero, el tiendero, todos los rubros. Y la botija esta agarraba el cuaderno y puerteaba por todo el  barrio, y sus alrededores. Siempre daba en el clavo y si no lo hacia, tenía más versos que Neruda, la acomodaba en el aire y se la zampaba, siempre les hacia saber que los números no mentían, que a lo sumo se disfrazaban para carnaval de los argumentos pero era eso nomas…

No le voy a decir que no cobraba por su trabajo, porque cobraba, sacaba en especias según el rubro,  ahí la iba llevando. Un día viendo la tele, empezaron a pasar encuesta de las elecciones y los encuestadores utilizaban los mismos métodos que ella, hasta la misma cantidad de entrevistas, esos si, armaban otros porcentajes y todo el mundo le creía, hasta que llego a un 57% que logró un candidato, y su adversario un 53%, y ni que hablar del 8% de indecisos, pero la pintó tan bien el tipo que nadie se dio cuenta de los números, nadie…salvo ella..

El hombre dijo «cuando más es menos, y menos de eso es menos, aunque a veces es más», quién le va a discutir.

Pero, nuestra heroína se dio cuenta que había encontrado su oficio. Entonces empezó hacer encuestas para las elecciones, para los candidatos y entre ese fervor de porcentajes, preferencias y rechazos se transformó en la «one woman», tanto le gusto esa denominación que le puso a su empresa el nombre.

Su mente privilegiada se dio cuenta que las elecciones son cada cinco años y que están divididas en cuatro, primarias, parlamentarias, segunda vuelta y comunales. Si bien era una zafra linda, las distancias eran muy pronunciada de un ciclo electoral a otro, con lo que el flujo de dinero, dormía en paréntesis de tiempos, que no le daba para sostener su trabajo, mantenerlo estable, era solo zafral. Ella hacía maravillas con los números, dejaba contentos a todos, siempre decía que el porcentaje de aciertos eran de un menos y un más tres, y que lo único que no podían predecir, aunque lo estudiaban muy a fondo elección tras elección era, el voto arrepentido, es decir el voto de aquel ciudadano que estraba denro de las encuestas hasta que pasaba al cuarto secreto y ahí cambiaba el voto. Ese voto arrepentido le servia para justificar si le erraba por mucho, y para mirar para otro lado, secándose las gotitas de sudor, si la diferencia era exigua, porque quería decir que salvaba el cliente para otra.

Un día se dio cuenta que no era tan importante, para los políticos una elección con otra, pero si el saber si se mantenían en la consideración publica. Entonces siguió el camino de «si las elecciones fueran este domingo», y desde ahí tuvo trabajo siempre. Su nombre ascendió al de Figura y su empresa la de más serias a la hora de interpelar a la ciudadanía.

Algunos dicen que se aburguesó, otros que gastaba mucho zapatos, lo cierto es que empezó hacer encuestas por teléfonos, con todos los Pérez de la guía, elegía al azar los números, o a veces de par en par otra a los impares. Su padre le mostraba las tarifas todos los meses, pero, no nadaba en la abundancia, pero, nadaba y pagar no fue problema.

Con el tiempo, el padre se vio de lado ya que llegó la era del celular, ya no usó más el teléfono de línea.

Fue un día muy especial, y recordó desde sus inicio al momento actual…

Recordaba algunas frases de sus encuestados…

– Si yo le digo lo que voy a votar y si quiere lo que votan los de la cuadra. Y yo sé porque le digo, si usted va uno por uno, hay de una chusma que le va a cantar errado.

– Y usted qué va a votar?, porque es muy lindo decir, yo le cuento mi vida y usted nada…

– Mire la llamaba porque hoy usted me llamó y yo le dije que estaba indeciso, bueno ahora me decidí, pero no le voy a decir, por si mañana cambio, pero indeciso no estoy…

– Pagan algo por preguntar, mire que mi voto vale. Yo voy a comer asado a los clubes, a tirarle la manga algún capanga o a pedirle un puesto a un doctor, pero si usted no paga nada…

Una vez la botija se enojó con un político que no marcaba casi nada. El hombre le pedía que le subiera dos puntos, que esa era suficiente para garronear un puesto… No te puedo mentir no estás en el horizonte de la gente… Bueno pero poneme más allá

del horizonte… Mira que no sos Laport, no te hagas el Catriel que tenés menos votos que lechuza en panteón, ningún vivo se le acerca…

Luego de unas largas y merecidas vacaciones, la botija se prepara para las encuestas, las neutrales, las pedidas, las ofrecidas y las que te doy para adelante…

Usted no me va a querer creer pero ya hay muchos haciendo cola…

 

ARÓN VIERA

 

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