

Piotr Chaikovski era devoto de su madre, un incomprendido en Rusia, muy admirado en Occidente y sostenido por una mecenas en la distancia. Compuso pensando en lo universal mΓ‘s que en el alma rusa, pero cuando cerraba tras de sΓ la puerta de su casa caΓan las imposturas de figura envidiada e incontestable.
Los rusos tienen un refrΓ‘n: Β«Glasa boyatsya, a ruki delayutΒ». Significa que Β«los ojos tienen miedo, pero las manos hacenΒ». El creador de El lago de los cisnes jamΓ‘s asumiΓ³ pΓΊblicamente su homosexualidad, atemorizado por eventuales represalias. Pero las manos de Chaikovski no fueron tan inmΓ³viles como la sociedad: escribieron cientos de cartas confesando sus sentimientos y desazones sobre sus amantes, amores platΓ³nicos, chulos y mujeres misteriosas. Parte de Rusia sigue sin creer que uno de sus creadores mΓ‘s sobresalientes se sentΓa atraΓdo por los hombres. Pero ya nadie puede quedar indiferente ante la reciente publicaciΓ³n en inglΓ©s de Los papeles de Chaikovski: desvelando el archivo familiar (Yale University Press), una nueva ediciΓ³n de su correspondencia con pasajes anteriormente censurados por las autoridades rusas. AllΓ habla sin tapujos de su orientaciΓ³n sexual. Aparecen revelados sus deseos ocultos por otros hombres que conociΓ³ y sus amistades de clase alta. El asunto ha sido silenciado en Rusia, donde sigue siendo un tema muy controvertido, y hasta han cuestionado la autenticidad de cartas particulares guardadas en el archivo. Β«Dios mΓo, quΓ© criatura angelical, y cΓ³mo echo de menos ser su esclavo, su juguete, su propiedadΒ», escribe en una misiva sobre un sirviente.
Marina Kostalevski, editora del libro, destaca como hallazgos Β«la libido sexual tan alta de Chaikovski y su descarado sentido del humorΒ». La correspondencia original la forman mΓ‘s de 5.000 cartas que se conservan en los archivos de la Casa-Museo Estatal Chaikovski, en Klin, al noroeste de MoscΓΊ. Algunas cartas ni siquiera se habΓan publicado en ruso. En otra de ellas, que fue censurada en una recopilaciΓ³n previa en ruso, relata cΓ³mo ofrece dinero a un joven Β«de belleza impresionanteΒ» tras pasear con Γ©l, Β«pero Γ©l lo rechaza, lo hace por amor al arte y porque le encantan los hombres con barbaΒ». Tampoco se conocΓan sus episodios de voyerismo, con su amigo Petashenka, que acudΓa a su apartamento para ver a los cadetes formar en el cuartel que habΓa frente a la ventana. Sus cartas a su hermano Modest (que tambiΓ©n era gay) y sus mensajes a sus conquistas, como su alumno Iosif Kotek o su compaΓ±ero de clase Aleksey Apujtin, completan un marco polΓticamente incorrecto para Rusia.
El ministro ruso de Cultura, Vladimir Medinsky, ha dicho varias veces que no hay evidencia que sugiera que el compositor fuera homosexual. De hecho una pelΓcula biogrΓ‘fica que empezΓ³ a plantearse hace cuatro aΓ±os ignoraba su sexualidad, una cautela nada extraΓ±a en un paΓs donde reivindicar cualquier atavismo gay puede chocar con la ley o suponer la pΓ©rdida de ayudas estatales. Kostalevski considera la homosexualidad de Chaikovski Β«el principal tabΓΊΒ», aunque su obra ya fue censurada durante los tiempos soviΓ©ticos para ocultar su interΓ©s por lo religioso Β«y sus referencias al rΓ©gimen zaristaΒ».
Las cartas tambiΓ©n reflejan las luchas internas del compositor, su modestia, su gran timidez y su sentimentalismo. Y su incatalogable relaciΓ³n con Nadezhda von Meck, una acaudalada viuda que subvencionΓ³ su obra durante mΓ‘s de una dΓ©cada. Ambos mantuvieron una relaciΓ³n casi puramente epistolar. Chaikovski estaba atrapado en un falso matrimonio con Antonina Miliukova, y a la vez metido en un impostado juego de tonteo y seducciΓ³n con Von Meck que no podΓa llegar a ningΓΊn lado: Β«Cada nota que salga de mi pluma estarΓ‘ dedicada a ustedΒ» y otras frases dulzonas es todo lo que esta madre de 11 hijos logrΓ³ del artista.

