

En los primeros meses de 2026, el diputado salteño Horacio de Brum ha desplegado una actividad parlamentaria intensa, con una clara vocación de instalar temas que, según su mirada, reflejan una deuda histórica del Estado con el interior del país. Desde su banca por el Partido Colorado (Lista 85), su discurso ha ido consolidando un eje conceptual reiterado: el “olvido del norte”.
Más que intervenciones aisladas, su accionar configura una estrategia política orientada a tensionar el centralismo montevideano y trasladar a la agenda nacional problemáticas estructurales del departamento de Salto. Educación, salud, trabajo y desarrollo regional aparecen así como los pilares de una narrativa que busca preguntar tanto al oficialismo como a la propia dinámica del Estado.
EDUCACIÓN, LA DISPUTA POR EL PESO ACADÉMICO DEL INTERIOR
Uno de los frentes más visibles ha sido el educativo. De Brum ha insistido en la necesidad de instalar una sede de la Universidad Tecnológica del Uruguay en Salto, argumentando que el presupuesto asignado por el Ministerio de Economía y Finanzas de Uruguay resulta insuficiente para una verdadera expansión en el interior.
En paralelo, su cuestionamiento al posible cierre de la carrera de Maestro Técnico en el departamento —calificado como “inaceptable”— pone sobre la mesa un problema más profundo: la fragilidad de la oferta educativa fuera del eje capitalino. A esto se suman pedidos de informe dirigidos al Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional por atrasos en pagos de cursos, lo que, según el legislador, impacta directamente en la capacitación de la mano de obra local.
SALUD, EL HOSPITAL COMO SÍNTOMA
En materia sanitaria, el foco ha estado puesto en el Hospital Regional de Salto, donde De Brum ha denunciado carencias que, a su entender, evidencian desigualdades estructurales. Su reclamo por el funcionamiento pleno del tomógrafo —en igualdad de condiciones con los centros de la capital— apunta a evitar traslados que, en muchos casos, resultan críticos para los pacientes.
Asimismo, ha solicitado auditorías a la Administración de los Servicios de Salud del Estado y al Ministerio de Salud Pública de Uruguay, tras señalar presuntos casos de mala praxis y falta de insumos. Su consigna, reiterada en declaraciones públicas, sintetiza la urgencia: “la salud en el litoral no puede esperar”.
FRONTERA, EMPLEO Y ECONOMÍA REAL
La dimensión económica aparece atravesada por un factor estructural: la frontera. En un contexto de asimetrías cambiarias con Argentina, De Brum ha promovido iniciativas vinculadas a una “Ley de Fronteras”, así como medidas de alivio fiscal —particularmente sobre el IMESI en combustibles— para sostener la competitividad del comercio local.
En el plano laboral, su intervención en favor de los trabajadores de frigoríficos como Somicar y FrigoSalto ha sido constante, gestionando prórrogas en los seguros de paro y alertando sobre la pérdida de dinamismo en el sector ovino, clave para la economía departamental.
SALTO GRANDE, LA VIEJA DISCUSIÓN POR LOS RECURSOS
Finalmente, el histórico debate sobre la distribución de los beneficios de la represa de Salto Grande vuelve a escena. De Brum sostiene que los excedentes generados por la represa deben traducirse en inversiones concretas en infraestructura local —como la Ruta 31— y no diluirse en el presupuesto nacional.
AGENDA INSTALADA O ECO CONYUNTURAL?
De Brum ha conseguido posicionarse como una de las voces más activas en la defensa de los intereses del norte.
Su construcción política parece inscribirse en una tradición conocida en Uruguay, la de los liderazgos departamentales que, desde el Parlamento, intentan reequilibrar el mapa político. En ese intento, cada denuncia, cada pedido de informe y cada proyecto no solo apunta al gobierno de turno, sino también a una estructura histórica que, para muchos, sigue mirando al interior desde la distancia.
ARÓN VIERA

