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De andar la vida: Juan José “Cacho” Portugau, el poeta que caminó la esperanza

 

 

 

 

Fue de los fundadores del Frente Amplio en Salto, sindicalista de AEBU,cooperativista, de profundas convicciones religiosas,  poeta de voz humilde, Juan José “Cacho” Portugau fue una de esas figuras que dejaron huella sin levantar la voz. Su vida, marcada por la ternura, la coherencia y el dolor, es también la historia de una generación que creyó en la justicia, la amistad y la esperanza.

UN HOMBRE DE LOS QUE NO HACEN RUIDO, PERO DEJAN HUELLA

Hay nombres que no hacen ruido, pero dejan huella. “Cacho” Portugau pertenece a esa estirpe de hombres silenciosos que habitan la historia desde los márgenes, con una dignidad que no necesita alardes. Fue parte de una generación que creyó en la palabra como herramienta de justicia y en la esperanza como acto de resistencia.

EL POETA DE “DE TIEMPO Y ESPERANZA”

Su poesía, recogida en el libro “De tiempo y esperanza”, respira esa mezcla de ternura y rebeldía que definía su vida. La palabra “tiempo” le pertenecía tanto como la palabra “camino”: era un hombre de andar lento, de mirada atenta, de los que piensan antes de hablar y saludan a todos al pasar.

Fumaba su chala de tabaco criollo como quien sostiene una costumbre antigua, casi un rito. Quizás porque sabía que el humo, como la poesía, es una forma de presencia que se disuelve en el aire, pero deja perfume.

DEL SINDICATO AL SILENCIO

Destituido de su cargo en el Banco durante el gobierno cívico-militar de 1973, no renunció a su espíritu ni a sus convicciones. Militó desde el silencio, desde el gesto, desde esa coherencia interior que no precisa pancartas.

Fue sindicalista de AEBU, hombre de causas, pero también de amistad: quienes lo conocieron lo recuerdan afable, sereno, con una sonrisa que parecía venir desde un lugar de comprensión profunda.

EL RECONOCIMIENTO Y LA MEMORIA

Su voz poética alcanzó reconocimiento cuando un poema suyo, interpretado por el recitador y actor Oscar Bibbó, obtuvo el primer premio en el Festival de Durazno. Pero más allá de los premios, lo que quedó fue su forma de mirar el mundo, su convicción de que la poesía puede nacer en cualquier esquina, y de que la esperanza, incluso después del golpe, sigue siendo una tarea cotidiana.

“APUNTES SOBRE CACHO PORTUGAU, MI VIEJO”

«Disfrute la presencia de mi viejo por 32 años y lo acompañe por casi la mitad de su vida, el falleció a los 66. Y una cosa que me di cuenta con el transcurrir del tiempo es que si bien Papá siempre fue él mismo, quienes lo conocieron fueron reconociendo distintas facetas de su vida y personalidad.

En un mal resumen de su vida, creo que puedo decir que fue criado con mucho amor por una madre casi sin recursos y con la tutela de su abuelo, quien no tuvo mucha pedagogía por decirlo suavemente. Un padre ausente que nunca se interesó y una necesidad de trabajar que le fue impuesta en los inicios de su adolescencia por su abuelo, obligándolo a abandonar los estudios.

LAS VERTIENTES QUE ENSANCHARON SU RÍO DE VIDA

La Iglesia, la pastoral, el cooperativismo y el sindicalismo fueron su lugar natural de formación, educación y trabajo. Fue un fervoroso católico la mayor parte de su vida. Y fue un gran autodidacta y amante del conocimiento.

Y creo que el pasar a la condición de destituido bancario por la dictadura fue un golpe que transformó su vida, nuestra vida con mucha más fuerza de la dimensionada en su momento.

Fue un gran compañero de vida para mi vieja, consolidaron un matrimonio contra viento y marea y fueron un faro para sus iguales.

LA POESÍA LE DIO OTRAS ALAS A SUS VIVIENCIAS

Su condición de Sindicalista y Político nunca lo abandonaron, pero su dedicación a la poesía le fue ganando amor, tiempo y reconocimiento en los ámbitos culturales de Salto.

Escribió desde muy joven, yo aún conservo uno de sus diarios de vida de juventud, cuando intentó estudiar magisterio, era un metódico escritor.

Numa Moraes, el reconocido músico uruguayo, hace una mención a Papá, junto a los sacerdotes Manolo Divar y Jean Paul Bidegain, como tres referentes culturales  cristianos y poetas que conoció por el litoral a fines de los 60.

MUCHAS DE SUS COSAS NO SE CONSERVARON

En la familia tuvo unos grandes oídos pero malos gestores, nadie guardo ni ordeno sus poemas, lo que se conserva son algunos papeles sueltos y por supuesto su único libro», Dice Jean uno de sus hijos y nos da una mirada muy intensa sobre Cacho, su padre.

OSCAR BIBBÓ DEFINE A SU AMIGO POETA

«Cacho es nuestro maestro en la inspiración. De Cacho hemos aprendido, entre otras cosas, el de que: «Cada vez que nos detenemos analizar nuestras actitudes frente a la vida, nuestra forma de actuar y nos vemos desilusionados, sin fuerzas, debemos de mirar hacia atrás, hacia nuestras raíces y allí obtendremos la repuesta al sentido del porqué de nuestra lucha».

Digamos que con el poema «Viven todavía» de Juan José Portugau, Oscar Bibbó, acompañado en guitarra por Julio Rapetti, obtuvo el primer Premio en Recitado en el XIX Festival Nacional de Folklore en Durazno en el año 1992.

Sobre el poema ganador dijo Bibbó: «Reúne todo lo que puede reunir un poema sobre nuestras raíces, sin tapujos, sin necesidad de falsear la historia, con una métrica singular, con un verso valiente y sin cortapisas y con un remate final del verso, que indica el camino que debemos de transitar, para que nuestras vida tengan algún sentido».

VALIZAS EN SU CORAZÓN

“Valizas hace años era un lugar encantado, para poca gente. Allí se llegaba a pie, atravesando campos; en alguna embarcación, por el arroyo o en carro, por la orilla del mar desde Aguas Dulces”.

Cacho amaba Valizas, era un altar donde se encendían sus sueños como candelabros a la diosa naturaleza…Escribió varios poemas sobre Valizas.

“Allí la magia existe. Y Cacho, también fue presa de ella y cada verano retorna al encuentro del rancho precario, el aire, la arena, el sol y el mar y de él mismo” (Nancy).

LOS VERSOS DE AMOR

“Uno tiende e pensar que lo leído en poemas de amor tiene aún caliente alegría o el insoportable dolor de quien los haya escrito. La gente enamorada o herida suele hacer versos que ocultan, descarta, olvida o atesora”.

“Si los poemas de Portugau llegan a ser correspondientes con “alguien”, pues entonces ya no será él, quién aparezca, sino el mismo verso, como expresión del sentimiento siempre vivo de amar”. (Hugo).

“Para que estos poemas llegaran a nosotros/ transcurrió una vida/maduro un amor/ pasaron proyectos/ más sueños nacieron y Cacho cultivó”. (Susana).

CHARLANDO CON EL POETA

En mi andar de periodista tuve ocasión de charlar con Cacho Portugau. Fueron más asiduas las charlas cuando Cacho concurría y participaba en los programas radiales de Estela (Gauthier), mientras esperaba, algunas veces conversábamos o luego que terminaba de “salir al aire”, yo esperaba a Estela y el ante de irse, me disparaba un “cómo anda joven” y nos dábamos unos minutos de charla sobre temas varios, pero más de poesía y de política.

EL HOMBRE QUE ESCRIBIÓ EN LA MEMORIA DE LOS DEMÁS

Quizás hoy, al recordarlo, se entienda que Portugau no fue solo un poeta, ni solo un sindicalista, ni un cooperativista, ni solo un hombre de partido. Fue, ante todo, un habitante del tiempo, un salteño que escribió con los pies en la tierra y el corazón abierto, que supo que la poesía no cambia el mundo, pero lo nombra de una manera más justa.

Hay poetas que publican libros; otros, como Cacho, escriben su obra en la memoria de los demás.

Y en esas calles de Salto que aún guardan su paso lento, su voz –esa mezcla de ternura y rebeldía– sigue caminando.

CAMACA

 

 

 

NOTA ORIGINAL FUE PUBLICADA EN OCTUBRE 2025 EN DIARIO EL PUEBLO

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