


El próximo 22 de noviembre, jubilados y pensionistas tendrán una nueva instancia para elegir a sus representantes sociales en el Banco de Previsión Social.
Sectores de pasivos impulsan el voto anulado como expresión de protesta por la falta de aguinaldo para jubilados y pensionistas.
AGUINALDO TEMA EN AGENDA Y CRECE LA DEMANDA
El reclamo por el aguinaldo para los pasivos vuelve a instalarse en la agenda pública y busca hacerse sentir en las elecciones del BPS. La iniciativa promueve el voto anulado como una forma de expresar disconformidad con la situación de jubilados y pensionistas, más allá de las preferencias partidarias de cada votante.
La convocatoria circula entre sectores organizados y también entre personas sin identificación política, bajo la premisa de que el reclamo trasciende banderas y responde a una reivindicación económica y social.
Sin embargo, la protesta también enfrenta un desafío: evitar que la difusión de información sobre las excepciones al voto termine desalentando la participación de quienes sí están habilitados y obligados a sufragar. Las personas de 75 años o más y los titulares de prestaciones por incapacidad están exceptuados de la obligatoriedad, según las condiciones aplicables.
El 22 de noviembre será, además de una elección de representantes, una oportunidad para medir cuánto espacio ocupa el reclamo por el aguinaldo en la expresión electoral de los pasivos. El voto anulado no adjudica representación, pero puede adquirir significado político como señal de disconformidad.

