



Las preferencias de los simpatizantes del Frente Amplio comienzan a dibujar un escenario inesperado, las principales figuras con mayor respaldo son mujeres.
Carolina Cosse encabeza, seguida por Blanca Rodríguez y, más atrás, Cristina Lustemberg.
Hay algo interesante —y quizá también sintomático— en las preferencias que comienzan a aparecer dentro del Frente Amplio pensando en las elecciones de 2029. Cuando un partido político llega a la instancia de buscar quién habrá de representarlo en una elección presidencial y son varios los nombres que aparecen en la consideración de sus propios simpatizantes, puede leerse de dos maneras, como abundancia de dirigentes o, desde una mirada más política, como ausencia de un liderazgo capaz de reunir detrás de sí todas las voluntades.
El Frente Amplio parece transitar hoy por ese territorio.
Y lo novedoso es que, en esta fotografía de preferencias, las mujeres llevan la delantera.
Carolina Cosse aparece en primer lugar, consolidando una posición de referencia dentro del espacio frenteamplista y particularmente entre quienes se ubican más hacia la izquierda. La vicepresidenta obtiene además uno de los mayores niveles de aprobación, con un 50%.
Por el centroizquierda aparece con fuerza la senadora Blanca Rodríguez, que alcanza un 44% de aprobación y se instala como una figura de peso propio en una carrera que todavía está lejos de comenzar formalmente, pero que ya empieza a ser conversada en los corrillos políticos.
Un escalón más abajo aparece la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, con un 27%. Su presencia completa un dato que no parece menor, tres de los nombres mejor posicionados en la consideración frenteamplista son mujeres.
Mientras tanto, los dirigentes que hasta hace poco parecían tener un lugar más seguro en la eventual carrera presidencial aparecen bastante más atrás. Alejandro Sánchez, que durante un tiempo fue señalado como uno de los candidatos naturales para disputar la Presidencia en 2029, pierde terreno en esta fotografía. Más abajo aparecen Mario Bergara, Fernando Pereira y Jorge Díaz.
Y casi sin preferencias surge Gabriel Oddone, quien también llegó a ser mencionado como uno de los dirigentes mejor preparados para enfrentar una eventual elección presidencial.
UNA SEÑAL POLÍTICA
Más allá de los porcentajes y de la inevitable volatilidad de cualquier encuesta realizada a tres años de una elección, hay un elemento que merece atención, el Frente Amplio parece estar buscando un nuevo equilibrio de liderazgos.
La vieja lógica de los grandes jefes políticos —aquellos capaces de ordenar sectores, entusiasmar militantes y sintetizar distintas sensibilidades— parece encontrarse, al menos momentáneamente, en pausa.
Cosse, Rodríguez y Lustemberg representan perfiles diferentes y procedencias políticas distintas. Pero tienen algo en común, ocupan un espacio que durante décadas estuvo mayoritariamente reservado a los hombres.
¿Será entonces una fórmula femenina la que termine representando al Frente Amplio en 2029?
Todavía es demasiado pronto para afirmarlo. En política uruguaya, tres años pueden ser una eternidad y una candidatura puede nacer, crecer, desinflarse y volver a aparecer antes de que llegue la hora de votar.
Pero hay señales. Y esta vez, las señales parecen venir con nombre de mujer.
Lo demás —como diría algún viejo dirigente, mientras acomoda el saco antes de entrar a una reunión— será cuestión de tiempo, internas y, sobre todo, de quién consiga ponerse primero las faldas del poder.
ARÓN VIERA

