


El intendente de Salto, Carlos Albisu, advirtió sobre las consecuencias que podría generar el próximo período de lluvias asociado al fenómeno de El Niño y utilizó una expresión particularmente gráfica para definir el escenario: “Vamos a tener un apagón logístico”.
La afirmación surgió luego de la reunión mantenida con el presidente de la República, Yamandú Orsi, donde uno de los temas abordados fue la situación que podría enfrentar la infraestructura del departamento ante un período prolongado de precipitaciones.
El concepto de “apagón logístico” no refiere, naturalmente, a un corte de energía, sino a la posibilidad de que las lluvias terminen afectando los caminos y las vías de circulación hasta comprometer el funcionamiento cotidiano del territorio. En otras palabras, cuando el agua convierte los caminos en obstáculos, también puede comenzar a detener aquello que por ellos circula, personas, producción, servicios y abastecimiento.
Albisu señaló que el panorama puede traducirse en “calles destruidas” y caminería rural intransitable, con particular impacto en un departamento cuya actividad productiva mantiene una relación permanente con el territorio y sus vías de comunicación.
ESA RARA PARADOJA
Hay en la expresión utilizada por el intendente una imagen casi paradójica: mientras las lluvias traen agua —un recurso imprescindible—, su exceso puede terminar paralizando la infraestructura que sostiene buena parte de la vida económica y social.
El desafío, por tanto, no parece reducirse solamente a enfrentar las precipitaciones cuando lleguen, sino a prepararse para que el agua no termine convirtiéndose en una barrera para la circulación. Porque en el mapa de un departamento productivo, un camino que desaparece bajo el barro también es una arteria que deja de funcionar.

