


Un relevamiento de la Cámara de Autotransporte Terrestre de Granos y Afines del Uruguay (CATGADU) revela que la actividad del transporte de granos no logra cubrir sus costos. Con apenas 100 viajes anuales por camión y tarifas insuficientes, el sector enfrenta pérdidas de más de USD 1.600 mensuales por unidad.
ATRAVIESA UNA CRISIS ESTRUCTURAL…
El transporte de granos en Uruguay atraviesa una crisis estructural. Según el estudio de CATGADU, un camión realiza en promedio 100 viajes al año —unos 8,3 mensuales— con recorridos de 224 kilómetros y tarifas de USD 18 por tonelada. Esto genera ingresos brutos de USD 4.275 mensuales, frente a costos estimados en USD 5.892, lo que se traduce en pérdidas de USD 1.617 por unidad.
El problema radica en dos factores principales, tarifas muy por debajo de lo necesario, especialmente en la postzafra, y un exceso de camiones para el volumen de carga disponible.
La falta de coordinación entre productores, acopios e industrias provoca que cada transportista realice muy pocos viajes, con meses de alta y baja actividad que nunca logran equilibrar la ecuación.
En contraste, sectores como el transporte de madera para UPM, la leche, los combustibles y las bebidas muestran modelos organizados y rentables. Allí se asegura un volumen razonable de viajes, se fijan tarifas compatibles con los costos y se exigen estándares profesionales, lo que permite cubrir obligaciones y renovar flotas.
FACTORES CLIMÁTICA AGRAVAN LA SITUACIÓN
CATGADU advierte que la situación se agrava por los problemas climáticos y los bajos rendimientos de las cosechas, que reducen la producción y, por ende, la carga disponible. La enseñanza de los sectores organizados es clara, controlar la cantidad de unidades, aprovechar el volumen para reducir costos y establecer tarifas vinculadas a kilómetros y viajes reales.
CONSTRUIR UN SISTEMA ORDENADO Y SOSTENIBLE
El desafío no pasa por fijar tarifas artificialmente altas, sino por construir un sistema ordenado y sostenible. Solo así el productor podrá transportar su cosecha a un costo razonable y el transportista podrá trabajar con rentabilidad justa. Porque si el trabajo existe, pero quien lo realiza pierde dinero, el problema no es solo de tarifas: el problema está en todo el sistema.

