

Agosto no parece ser un mes cualquiera para Cabildo Abierto en Salto. La desvinculación de la Agrupación Familia Oriental, liderada por Ana Grattone, y la reciente renuncia en bloque de la Agrupación Ayuí, encabezada por Aníbal Salgueiro y Martha Rodríguez, vuelven a poner sobre la mesa una vieja dificultad del partido en el departamento, el de la capacidad para conservar dirigentes, contener diferencias internas y sostener una estructura política más allá de sus principales referentes.
No se trata, además, de un episodio aislado. En 2022, trece integrantes del Órgano Deliberativo Departamental de Cabildo Abierto presentaron su renuncia colectiva, expresando su malestar y disconformidad con el funcionamiento interno de la organización y planteando sus diferencias ante la conducción nacional encabezada por Guido Manini Ríos.
Desde entonces, la sangría dirigencial no parece haberse detenido. Algunos referentes y militantes abandonaron Cabildo Abierto para incorporarse a otros espacios de la Coalición Republicana, fundamentalmente en el Partido Nacional y el Partido Colorado. Ahora, con nuevas agrupaciones que toman distancia, vuelve a aparecer la pregunta sobre cuánto queda realmente de aquella estructura que Cabildo logró construir en Salto.
En el trasfondo también aparecen cuestionamientos a decisiones de la conducción nacional y diferencias con la actuación de algunos legisladores del sector en determinados temas. A eso se suma una particularidad política, que mientras a nivel nacional Cabildo Abierto se ha distanciado de la Coalición Republicana, en Salto mantiene su apoyo al gobierno departamental de Carlos Albisu.
La contradicción no es menor. El Cabildo nacional parece buscar un camino propio, mientras el Cabildo salteño continúa participando de una coalición de gobierno. Habrá que ver cuánto pesa esa diferencia en la interna departamental.
Por ahora, las huestes cabildantes parecen menguadas. También circulan versiones sobre nuevas posibles salidas y sobre dirigentes que podrían abandonar la actividad política. Son, por ahora, versiones que habrá que confirmar.
La pregunta queda instalada: ¿Cabildo Abierto logrará recomponer sus filas a partir de las agrupaciones que permanecen, o continuará perdiendo dirigentes y militantes?
En política, las estructuras pueden achicarse y también reconstruirse. Pero cuando las renuncias comienzan a repetirse, ya no parecen simples episodios aislados. El tiempo dirá si lo de agosto fue apenas un mal mes para Cabildo Abierto en Salto o el síntoma de una crisis más profunda.
Tiempo al tiempo.

