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Utopía, una isla imaginada: Tomas Moro, el precursor del trabajo de seis horas

 

 

 

Publicada en 1516, Utopía presenta una sociedad ficticia asentada en una isla cuyo nombre terminaría convirtiéndose en una palabra habitual para referirse a un mundo idealizado o difícil de alcanzar. La obra está dividida en dos partes: la primera plantea un diálogo sobre cuestiones políticas, económicas y sociales; la segunda describe la propia isla a través del relato del explorador Rafael Hitlodeo.
En esta comunidad, los bienes son de propiedad común y las autoridades se eligen mediante voto popular. La economía está planificada y la producción responde a las necesidades de la población, con reservas para épocas de escasez. El objetivo no es acumular, sino garantizar que todos dispongan de lo necesario para llevar una vida confortable.
La propia geografía de la isla refuerza esta idea de orden. Utopía cuenta con cincuenta y cuatro ciudades, incluida Amaurota, y sus habitantes viven en casas racionalmente diseñadas, con buena ventilación y luminosidad. No existe la propiedad privada de las viviendas y estas se sortean entre los ciudadanos cada diez años.
SEIS HORAS PARA TRABAJAR Y EL RESTO DEL DÍA PARA VIVIR
La jornada laboral es uno de los aspectos más llamativos de la sociedad descrita por More: «Seis horas diarias bastarían y sobrarían para estar abastecidos abundantemente». Según la obra, este tiempo resulta suficiente para producir todo lo necesario porque toda la población participa en el trabajo y no existen nobles “u ociosos que vivan del esfuerzo ajeno”.
El razonamiento de More parte de una crítica a las sociedades donde abundan trabajos considerados innecesarios, profesiones destinadas a producir bienes suntuarios y personas que no trabajan. Si toda esa población se dedicara a actividades útiles, sostiene el texto, serían necesarias muchas más horas para garantizar las necesidades y comodidades de la vida.
Así, las seis horas de trabajo no son presentadas como una renuncia a la prosperidad, sino como consecuencia de una organización racional de los recursos. El resto del día queda libre para que los habitantes hagan lo que deseen. En el fondo de esta idea está una pregunta que More planteó hace más de cinco siglos y que todavía resulta reconocible: ¿cuánto tiempo necesitamos realmente dedicar al trabajo para vivir bien?

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