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LOS AMARO EN MIS RECUERDOS

 


Días pasados falleció en Montevideo José Luis Amaro, el Bicho Amaro, «Carioca» Amaro o simplemente el «Negro» Amaro. Un futbolista brillante desde aquellos campeonatos de baby que se jugaban en la sede de Ferro Carril, en el club Chaná, en la selección de Salto, en Liverpool de Montevideo y alguna vez tuvo la celeste en su pecho. Hoy en día sus nietos, uno en Liverpool y otro en Defensor muestran pasta de crack también.
De aquellos campeonatos de baby de Ferro Carril recuerdo una vez que el Bicho hizo 14 goles en un partido, y al rato, el Pardo Wilson, Wilson Suárez, hizo 16, pero claro, el Pardo era parte de la imbatible cuarta de Ferro Carril que dirigía La Mona Volpi y que tenía en su fila a otro grande, El Chueco Burgos, Roberto Inocencio Burgos, como para ganarles. El Bicho jugaba en un rejuntado del barrio, con lo que su mérito, sin despreciar al Pardo Wilson, era mayor.
Nuestra generación, era mas chica, pero habían monstruos a enfrentar como el Julio Luccini de Talleres, el Anildo Machado de Boycuá con el Juan Mora y el Lengua Escobal, estaba el Amarillo Ravelli el Peco y tantisimos más, ganar o perder era un accidente antes esos faunos sagrados.
EL QUEJUGABA EN NUESTRO CAMPITO
Para nosotros siempre fue el Bicho Amaro, amigo del Obdulio Gómez, venía de tanto en tanto a jugar por las tardes en el campito de la calle 8 de octubre y Blanes que era nuestro Monumental, Bernabeu, el Parque de los Principes o el Dickinson.
Cada vez que jugaba con nosotros era una lección de fútbol y en ese campito jugabamos los de la calle 8 de octubre: León y Leonardo Martínez, los mellizos, que después se fueron a vivir a Rocha y con el tiempo fueron profesores de Educación Física, los dos fueron los que trajeron por primera vez a Salto al Prof. Gustavo Puentes. Los hermanos Camejo, el Chivo (Raúl) y Daniel, el mas chico, José Luis Rivas, Ramón Lanzieri, el Tico Dutra,, Yo, el Edgardo Bisio, el Obdulio Gómez, Detrás de la canchita, casi en la avenida Barbieri había un gran ombú, y ahí al lado vivía el Carlos Chiriff que siempre llegaba corriendo con su inseparable galgo.
De ahí de la avenida aparecián el gordo Olivera al que todos le decíamos «Sacia», el Pancho Irrazabal aquel gigante del basquetbol, que a veces iba y atajaba un rato, el Tito Veleda, Carlos Guarino y a veces desde el Parque, el Brasilero Bidart, el Tete Giordano, el chumbo (Morosindo) Da Silva y el Bicho Amaro, a toda esa constelación de «estrellas» se sumaban, cuando no tenían mucho trabajo, el Pepe Di Napoli y el Gordo Ernesto Silva, los herreros. eL CRACK PERDIDO ERA el Bicho, los demás éramos buernos muchachos.
Un día nos quedamos sin campito, Bisio y Sancristobal edificaron allí y no tuvimos donde correr, emigramos al Parque Solari, por allí a la cancha de la Unión Ferroviaria.
A los Amaro los conocí muy bien, fuimos compañeros en los boys scout con el Obdulio y el Loco Aleta, el mas chico, también con el Obdulio jugamos juntos en la cuarta de Hindú.
Nos reencontramos en el baby fútbol, cuando yo hacia el suplemento Gurisada y el Obdulio llevaba a sus hijos a jugar. A esa altura, el Bicho ya se había retirado del fútbol, vivía en Montevideo, el Obdulio también se hizo un carreron en Hindú, estuvo en la selección jugando a gran nivel como zaguero o lateral por izquierda.
El Obdulio siempre fue un tipo divertido, bromista, muy buena persona. Una tarde estábamos en una cancha de baby futbol conversando y llegó un borrachito que apenas entró en confianza le dice al Obdulio…
– Negro, vos era el tal sucio para jugar…
Y el Obdulio le contesta
– No creas, siempre me bañaba ante de los partidos…
CAMACA

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