

Allรก lejos y hace tiempo, luego de un desborde monumental del rรญo, en una comuna que tenรญa muy pocos y vetustos vehรญculos, y mรกs pocos y vetustos operarios, se desatรณ una guerra que al parecer estaba atada…
En realidad, volviendo al principio, no eran viejos, pero no les funcionaba la caja de cambio, es decir, no le entraba cuando querรญan poner primera para trabajar, tampoco calzaba la segunda, y la tercera patinaba, no estaban para el esfuerzo, vamos a decirlo, ya….
La basura, de todo tipo y color, invadรญa, como un ejรฉrcito poderoso, bien organizado que se distribuรญa por toda la ciudad, y mรกs aรบn, por las zonas donde el agua habรญa pasado. El teatro de operaciones era inmenso…
Primero fue una ciudad sitiada, por el agua, y luego por cantones de basura y luego el avance, firme, organizado, y de gran volumen, de desechos hogareรฑos, cocinas, calefones, comedores, livings, cielorrasos, ventanales. Finalmente la basura cotidiana que se saca a la calle aunque no pase el recolector ese dรญa, por costumbre nada mรกs….
La ciudad estรก a punto de ser tomada por el nefasto ejercito de la basura, el oloroso ejercito de la basura, el contaminante ejercito de la basura, el inhumano ejercito de la basura…
Es entonces allรญ, que un joven y valiente alcalde toma la decisiรณn de convocar al ejercito salvador, cansado ya de convocar a sus huestes comunales, que no responden, ni con hombres, ni con vehรญculos, que todos mandan y ninguno obedece, que dan parte de enfermo por tal de no ir a la guerra contra la basura.
En medio de ello, uno de los jefes principales, reconocido por sus grandes rastas, sus palabras agudas y combativas, vencedor de batallas anteriores, que con su arrojo y audacia, sacรณ al lรญder anterior y ayudรณ a que expulsaran a muchos funcionarios que pensaban distinto, perdiรณ sus rastas al comienzo mismo de esta nueva guerra, y le sucediรณ como a Sansรณn, perdiรณ las fuerzas, perdiรณ las ganas, y se perdiรณ en la oscuridad del bunker, otrora comando de operaciones de muchรญsimos logros, y ricos asados.
Con ese panorama llega el ejercito, para la operaciรณn ยซcinco dedosยป, cada dedo es un dรญa, segรบn seรฑala el jefe desde allรก de Montevideo, el generalisimo รato, que le arenga a sus soldados…ยปtengan cuidado gurises, estรฉn atento que no le roben los fusiles como en el Batallรณn Florecidoยป.
Y recordando a Churchill da la orden de guerra (a la basura): ยซDeberรญamos defender nuestras calles, sea cual sea el coste, debemos luchar en entre los pozos, la mugre, debemos luchar en los campitos de fรบtbol, debemos luchar en las colinas de basuras, nunca nos debemos rendirยป..
Una vez mรกs se cumpliรณ aquello de William Westmoreland: ยซLos militares no comienzan las guerras. Los polรญticos comienzan las guerrasยป, porque el llamado fue del alcalde. Quien le entregรณ el mando al jefe de operaciones, un oficial que vino de una de las mejores academias del paรญs, y le dijo, ยซmire que hay mugreโ.
– No se ande con chiquita jefe y prรฉndale cartucho nomรกs, no deje ni un paรฑal de bebe tirado, barra con todo, eso, si, cuidese, porque el enemigo es muy sucio, muy ruin, y tiene mal olor….
A lo que el joven oficial respondiรณ, con la vieja frase del gran Alejandro Magno: ยซNo tengo miedo de un ejรฉrcito de leones guiado por ovejas; tengo miedo de un ejรฉrcito de ovejas guiado por un leรณnยป. Como el alcalde no entendiรณ que quiso decir, respondiรณ:
– Confรญo en usted soldado, y le digo: ยซLos dos guerreros mรกs importantes son la paciencia y el tiempoยป.
– ยซLa historia esta llena de guerras que todo el mundo sabรญa que no ocurrirรญan, seรฑor alcalde, pero nosotros cumpliremos como dijo Enoch.
– Hay mugre que merece juntarse, pero por favor oficial, cuidese, no se ensucie, a ver si tenemos que mandar su ropa de fagina a la tintoreria, y usted sabe que el municipio no tiene plata por culpa del anterior alcalde….
-Avanza el enemigo a paso redoblado/ y al viento desplegado su sucio pabellรณnยป.
– bueno, si va a cantar soldado cante cometa de la farola o el tango de Ferro, que son himnos que levantan el รกnimo….
– Esta guerra a pico y pala, con retro y con camiones nos verรก triunfante, la basura no pasara, venceremos…
– Hasta la victoria siempre….comandante…dentro de cinco dias nos vemos y la semana que viene pasen a cobrar….
– Como dijo Chesterton, mi alcalde: ยซEl verdadero soldado no lucha porque odia lo que hay delante de รฉl, sino porque ama lo quรฉ hay detrรกs de รฉl, y hay un mugraje bรกrbaro, pelearemos sin tregua y sin desmayo, y avise a la gente que una vez que limpiemos el lugar no vuelvan a tirar basura, porque eso es alimentar al enemigo, darle municiones y desgastar a nuestros soldados. Si todos luchasen con sus propias basuras, no habrรญa guerras. amontonada, en ningรบn sitio…

