



El diputado Dr. Horacio de Brum acompaΓ±Γ³ con legΓtimo orgullo el cierre de la Marcha de ArerunguΓ‘, una jornada de honda emotividad donde jinetes y vecinos se dieron cita para volver a decir presente en la historia. No fue solo un recorrido a caballo, fue un regreso simbΓ³lico al tiempo fundacional, al gesto soberano de aquel 13 de enero de 1815, cuando en Paso Potrero se izΓ³ la Bandera Federal como acto de dignidad y rebeldΓa.
En ese paisaje cargado de memoria βdonde la tierra parece aΓΊn guardar las huellas de los Pueblos Libresβ se rindiΓ³ homenaje al ideario artiguista, a la lucha por la libertad y a los valores que dieron forma a la identidad oriental. AllΓ, el pasado no se presenta como reliquia inmΓ³vil, sino como palabra viva que convoca.
Recordar nuestras raΓces es, tambiΓ©n, asumir un compromiso Γ©tico con el porvenir: es reconocer que el futuro se construye dialogando con la historia, honrando los sueΓ±os inconclusos de aquellos que imaginaron una patria justa, libre y solidaria.
Porque la memoria no es nostalgia, es semilla. Y cada gesto que la revive, como esta marcha, es una forma de seguir andando el camino que comenzΓ³ hace mΓ‘s de dos siglos.
Recordar nuestras raΓces es, en definitiva, volver a elegir quiΓ©nes somos y hacia dΓ³nde queremos ir.

