InicioCamaca HeraldSalteñicolas, la fábrica de salteños, el soberbio orgullo de la humildad

Salteñicolas, la fábrica de salteños, el soberbio orgullo de la humildad

 

 

 

En varias oportunidades, en distintos tiempos y lugares, pasé por la misma y curiosa circunstancia. Charlando con alguien, en un grupo o en una emisora, me soltaban, así de una, “vos sos de Salto, no?. A lo que respondía que si, y en ningún caso pude frenar mi curiosidad y preguntar, cómo se dieron cuenta?. “Por el cantito”, me respondían.

La primera vez que me sucedió eso, fue hace 50 años en Buenos Aires en que dos hermanos de Paso de los Toros, de apellido Hernández, en una comida que me invitaron, hecha por uruguayos, y en medio de la charla, me preguntaron si era de Salto, pregunté cómo se dieron cuenta y me salieron con eso, “es que tenés un canto, un acento bien salteño”. Lo pensé en aquel momento y lo sigo pensando hoy en el 2025, no logro distinguir ese cantito que tanto mencionan.

Cierto es, eso si, que cuantas veces podemos hablar de Salto lo hacemos. No asumo eso del cantito y eso del acento, pero tal vez si lo tenemos. El fin de semana pasado, en la Fiesta Nacional de la Primavera en Dolores, charlando con unos colonienses me hicieron esa pregunta, y de nuevo lo del canto al hablar. Por eso es que en estos días me puse a pensar en el tema, y descubrí que somos tan salteños como salteñicolas, por esas particularidades que tenemos, según dicen, y a lo mejor son ciertas.

EL PRIMER RETRATO

Un retrato con humor del salteño promedio, orgulloso, fiestero, impuntual con estilo, y feliz embajador de su tierra en cualquier rincón del mundo.

Dicen que los salteños no nacemos, debutamos. Que venimos al mundo con una naranja en la mano, una foto de las termas en el bolsillo y un discurso pronto para explicar por qué el río Uruguay —ese mismo que otros ven como frontera— en realidad es el centro del universo.

Y SÍ, SOMOS SALTO, Y ESO, YA ES UN MONTÓN

Un amigo doloreño me dijo hace tiempo, a comienzos del nuevo siglo: “No hay que preguntarle a un salteño de dónde es, te lo va a decir antes de que termines la frase. Es un acto reflejo, casi un código genético. Y si no lo dice con palabras, lo va a decir con orgullo con una sonrisa cómplice, o con esa manera muy suya de mirar al horizonte y rematar con un: “pero los atardeceres de Salto son mejores”.

EL ORGULLO QUE ILUMINA (A VECES DEMASIADO)

El salteño tiene una relación intensa con su ciudad. No vive en Salto: habita Salto. Lo respira, lo cuenta, lo defiende. Es capaz de promocionar el departamento mejor que cualquier agencia de turismo, sin cobrar comisión.

Y ojo, ese orgullo no es arrogancia —aunque algún montevideano distraído lo confunda—. Es pura fe en su tierra. El salteño cree que acá se inventaron los grandes goles, las mejores fiestas y las siestas más honestas de la República.

IMPUNTUALES, PERO CON ENCANTO

La impuntualidad, lejos de ser un defecto, es una forma de arte local. Si un evento arranca a las 20:00, todos saben que a las 20:30 recién se empieza a saludar. Es parte del protocolo.

El salteñícola (porque ya somos una especie aparte) entiende el tiempo como algo elástico, amable, con margen de negociación. En Suiza lo llamarían “retraso”. En Salto, “tolerancia cultural”.

EL IDIOMA DEL TAL

Los salteños hablamos un dialecto propio. No decimos “qué lío”, decimos “el tal relajo”. No decimos “qué calor”, sino “el tal calor”. Y cuando algo nos gusta, no hay vuelta: “de más”.

Tenemos palabras que se deslizan con musicalidad, y que sólo otro salteño entiende sin traducción. Es un idioma afectivo, con humor y memoria, heredado de nuestros mayores, los mismos que levantaron un departamento próspero con esfuerzo, inventiva y terquedad. Si viene a Salto se va a encontrar con un “ya era”, ·chico susto” (a uno muy grande), “bien lindo sos” (a uno muy feo), “bien feo, tío” (a algo muy lindo o muy bueno), “demás, padorga, payanca, cuchilar, esos chirimbolos, un chiche,aguazo, y tantísimas más.

FIESTERO POR NATURALEZA (Y POR COSTUMBRE)

Si algo hay que organizar, seguro hay un salteño en el comité.

De la Expo Salto al carnaval, pasando por el fútbol infantil o la peña del club, somos motores natos de eventos. Y si bien venimos de una sequia de años de festivales masivos, de espectáculos multitudinarios, como los que supimos tener, en este 2025, al parecer están renaciendo todas las fiestas, como para darle al encanto.

Tenemos alma de anfitriones, quizá porque vivimos en una ciudad de aguas termales, donde la gente viene a descansar, y nosotros… nunca descansamos.

VIRTUDES Y DEFECTOS EN EL ESPEJO DE LA HISTORIA

Se dice que somos abiertos y comunicativos, especialmente cuando cruzamos el puente y salimos por ahí. En seguida hacemos amigos, y a la primera oportunidad ya estamos contando por qué Salto es la mejor ciudad del país (con ejemplos, estadísticas y anécdotas).

Claro, algunos nos ven como demasiado orgullosos, un poco “estirados” o convencidos de nuestra “enfermedad” naranja. Pero no es soberbia: es amor propio en estado líquido.

UNA CRUZ LLAMADA ORGULLO (ANÉCDOTA DOMÉSTICA)

Hace años, en un viaje a Dolores, caminando de la mano en el Balneario La Concordia, mi esposa (originaria del lugar) suspiró frente a un hermoso atardecer sobre el río Uruguay y dijo: “Amo los atardeceres de La Concordia, han de ser únicos”.

Mi respuesta fue instintiva, casi biológica: “Sí, pero los de Salto son mejores”.

Desde entonces, cada tanto me recuerda aquel sacrilegio. Pero ¿qué quieren? Uno puede cambiar de casa, de trabajo o de auto… pero no se cura del salteñismo, si lo tiene estampado en el orillo.

LOS HIJOS DILECTOS DE NUESTRA TIERRA

Salto no es solo un punto en el mapa del Uruguay, es una fragua de talentos y un abrazo de la naturaleza. Es la capital del noroeste, donde el Río Uruguay se detuvo para besar la tierra y dejar una herencia que brilla con luz propia, la de sus pioneros y sus genios universales.

CUNA DE PLUMAS Y VERSOS INMORTALES

Si Salto tiene un tesoro que la distingue, es la estirpe de sus escritores, hombres y mujeres marcados por el paisaje ribereño, el monte y la contemplación. Es la tierra natal de…

Horacio Quiroga: El maestro del cuento, cuya obra, imbuida de la selva misionera, el misterio y la fatalidad, es un pilar fundamental de la literatura latinoamericana.

Enrique Amorim: Narrador, poeta y anfitrión de gigantes (como, Borges, Guillen, Portinari, Federico García Lorca y Pablo Neruda, casi todos en su mítico chalet «Las Nubes»), cuya obra capturó la vida rural y el espíritu de la frontera.

Marosa di Giorgio: Y su poesía del surrealismo y el misticismo botánico, cuya voz única y onírica transformó las flores, los animales y el campo en mitología pura.

Víctor Lima: El poeta de la sencillez profunda, el canto popular y la milonga, cuyas letras calaron hondo en el alma uruguaya, a menudo de la mano de cantores emblemáticos.

GOLES, RAQUETAS Y LEYENDAS DEL DEPORTE

El fervor salteño se traslada del papel al campo de juego, donde la garra charrúa encuentra sus exponentes más brillantes. La ciudad se enorgullece de ser la cuna de figuras que marcaron la historia deportiva:

Luis Suárez y Edinson Cavani: La dupla ofensiva más letal y emblemática de la selección uruguaya en el siglo XXI, embajadores mundiales del fútbol de Salto.

Pedro Virgilio Rocha: Uno de los futbolistas uruguayos más grandes de todos los tiempos, figura icónica de Peñarol y del fútbol brasileño.

Leandro Andrade y Eugenio Galvalisi: Nombres históricos que forjaron la gloria del futbol uruguayo, el Pato Galvalissi en una histórica época de Nacional, Leandro Andrade de la selección olímpica de 1924 y 1928, campeón del mundo antes de los mundiales y campeón del mundo del primer mundial (1930).

Federico Moreira: La leyenda del ciclismo uruguayo, máximo ganador de la Vuelta Ciclista del Uruguay.

Pablo Cuevas: Un talento que elevó el prestigio del tenis uruguayo en el mundo.

El Chumbo Arrestia: Un grande del básquetbol uruguayo de todos los tiempos.

LA BENDICION DE LA NATURALEZA, RÍO, REPRESA, TERMAS

El espíritu de Salto se moldea con la presencia imponente del Río Uruguay, su alma y su frontera natural.

El Río Uruguay, el gran protagonista, origen del nombre de la ciudad, donde antes existía un «salto» o rápidos que detenían la navegación. Hoy, sus costas regalan paisajes de paz y son el motor de la vida.

Las Termas: Un regalo geológico de aguas calientes y terapéuticas. Daymán y  Arapey son un oasis de bienestar que atrae a visitantes de toda la región, consolidando a Salto como un destino de salud y relax.

La Represa de Salto Grande: Un hito de la ingeniería y la integración binacional (con Argentina), que transformó el paisaje del río, creando un enorme lago artificial, y que simboliza el poder productivo de la región.

La Tierra de los Naranjos: Un apodo ganado a pulso por sus vastos cinturones de quintas cítricas, que pintan de verde y naranja el horizonte, perfuman el aire y hacen de Salto un centro neurálgico de la producción frutícola.

Salto es, en definitiva, una síntesis perfecta, la vitalidad de sus naranjales, la sabiduría de sus escritores, la pasión de sus deportistas y la fuerza serena de su gran río. Una ciudad que, con orgullo, honra a sus pioneros y sigue sembrando un futuro de grandeza y cultura.

SER SALTEÑO, UN PRIVILEGIO CON GPS PROPIO

Ser salteño es vivir con el río en el alma y las termas en la memoria. Es reírnos de nuestros defectos y celebrar nuestras virtudes, como si fueran goles en el Dickinson.

Podrán decir que somos exagerados, impuntuales o un poco estirados, pero al final del día, ser un salteñícola es llevar a Salto puesto, como una camiseta invisible que no se saca nunca.

Así que si un día te cruzás con uno o venís por acá, y te empieza a hablar de su ciudad sin que le preguntes, no lo interrumpas: dejalo que te cuente. Al fin y al cabo, te va alegrar el día sin ninguna maldad.

Y si piensa, el lector de otros pagos, que exageramos demasiado hasta hacernos insoportables, sepa que tiene toda la razón y más aún, pero, por eso no deje de querernos, que nosotros queremos a todo el mundo y a la hora de la solidaridad, de extender la mano y de hacer algo por la vida, con el cantito bien salteño del corazón, allí, siempre estamos…

CAMACA

 

NOTA ORIGINAL FUE PUBLICADA EN OCTUBRE DE 2025 DIARIO EL PUEBLO

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