PODRÍA SER LA ÚLTIMA FECHA DEL CALENDARIO, PERO…
La Sala El Andén será escenario este sábado 2 de agosto de REVÉS, una intervención performática ideada por Pablo Sánchez, que propone mirar el arte desde su envés, como un espejo invertido del proceso creativo. Con cuerpos en acción, imágenes y metáforas visuales, la obra transforma al espectador en co-jugador, borrando los límites entre la contemplación y la participación. Inspirada en la noción de juego de Gadamer, REVÉS es un viaje hacia lo que el arte no siempre muestra, pero siempre habita.
PABLO SANCHEZ
Presenta:
“REVES”
(el otro lado de lo mismo)
IntervenciónInstalacionPerformance
Lo Plástico desde el otro Lugar
Sábado 02 de Agosto / 20:30 hs
Sala “El Anden” ( 19 de Abril y Julio Delgado)
Ficha Técnica:
ARTE ACCIONCORPORAL: Lucila Rapetti – Laurita Troncoso – Luciana Musetti – Marcelo Hernandez – Daniel Pavelesky – Pablo Sanchez
IMÁGENES: Maximiliano Moller
GRAFICA: Ileana Mayer
Agradecimiento Especial: Gabriela Pedetti
“REVES”, el lado opuesto o no visible del hecho artístico
“REVES”, como “yacimiento arqueológico” que deja ver lo oculto
“REVES”, la muestra del error como parte inherente del proceso de creación.
“REVES”, el “interés sobre los reversos”, la posibilidad de “espiar” las partes que regularmente cuentan con “anclajes de seguridad” que los tienen ocultos, en un segundo plano.
“REVES”, como un mirar en silencio lo que no se detiene nunca y descubrir su otra cara.
La búsqueda, los nuevos encuentros dieron origen a “REVES”… inmerso en el territorio de la metáfora visual a través de la asociación de objetos e imágenes para expresar ideas a las cuales, quizás, resultaría difícil llegar de otro modo.
En “REVES”, la acción es sugerir, teniendo siempre en cuenta que intención de mostrar no es accidental. Cuando muestro enseño exactamente lo que quiero enseñar, pero no porque pretenda dar información, sino por generar una tensión que desemboca en inquietud. Crear ese desasosiego vital que tenemos todos. En definitiva, que las personas se den cuenta de lo que desconocen.
En el extenso proceso de “REVES” y de su vínculo con el JUEGO, llegue a Hans Georg Gadamer quien ve en la acción lúdica el hilo conductor que explica la trascendencia de la obra de arte y su significado hermenéutico, explicando que:
«Cuando hablamos del juego en el contexto de la experiencia del
arte, no nos referimos con él al comportamiento ni al estado de
ánimo del que crea o del que disfruta, y menos aún a la libertad de
una subjetividad que se activa a sí misma en el juego, sino al modo
de ser de la propia obra de arte.»
La esencia del juego es mantenerse independiente de los jugadores: «El sujeto del juego no son los jugadores, sino que a través de ellos el juego simplemente accede a su manifestación». Este punto coincide con el arte, ya que lo verdaderamente importante en una experiencia artística no es el sentimiento subjetivo que experimenta el sujeto, sino el propio hecho artistico.
Con “REVES” concluí desde el paralelismo que el carácter del juego implica que además del jugador debe haber algún otro que juegue con él, respondiendo a su iniciativas de juego aunque no sea un jugador real, como en el caso de los juguetes que de alguna manera juegan con el jugador, o en el caso en el que el espectador asume este papel.
También contiene una parte de riesgo, no se trata de solo un riesgo en el sentido de peligro, sino en si se podrá o si volverá a salir el juego. De esa manera el jugador carga la suerte en cada experiencia. En este riesgo asumido en el que el jugador se ve atrapado, reside en parte el deleite del juego…
«en el comportamiento lúdico: todo jugar es un ser jugado. La
atracción del juego, la fascinación que ejerce, consiste
precisamente en que el juego se hace dueño de los jugadores»
Este poder sobre los jugadores viene condicionado por las tareas que ellos mismos se asignan. En el hecho de lograr resolverlas reside la satisfacción más real del juego, «el cumplimiento de una tarea “la representa”…
«El juego se limita realmente a representarse.
Gadamer
Su modo de ser es, pues, la autorrepresentación”, pero esta autorrepresentación es a su vez la expansión del mismo jugador en el juego elegido por él mismo, y en cada elección que efectúa en los movimientos del juego.
“REVES” es una experiencia de jugar y jugarse, de entregar y entregarse…
«La autorrepresentación del juego hace que el jugador logre al
mismo tiempo la suya propia jugando a algo, esto es,
representándolo. El juego humano sólo puede hallar su tarea en la
representación, porque jugar es siempre ya un representar.»
En “REVES” la relación entre la obra y el espectador se modifica, se anula la distancia entre el que juega y el que mira el juego, eliminando las barreras entre el participante y el hecho artístico aprovechando el impulso que como co-jugador tiene el público:
«Es éste un desafío que sale de la obra y que espera ser
correspondido. Exige una respuesta que sólo puede dar quien haya
aceptado el desafío, Y esta respuesta tiene que ser la suya propia,
la que él mismo produce activamente. El co-jugador forma parte
del juego»
“REVES” es también una invitación al Juego de la Reflexión: Mantener un nexo indisoluble con la libertad, estimulando la acción para conseguir lúdicamente los fines deseados…
A modo de cierre / apertura: cuando una realidad envolvente como el juego artístico inmerge al individuo activo y creador en ella, se crea un ámbito o campo de posibilidades en el que son posibles las diversas vertientes de la creación.